miércoles, 28 de marzo de 2018

Este Congreso no me Representa

             
Por: Mesias Guevara Amasifuen

El sustento del sistema democrático está en el equilibrio de poderes, en la transparencia de la gestión pública, en el gasto eficiente, en la solución de los problemas y necesidades de la población. No menos importante es contar con un sistema electoral serio e imparcial, así como el fortalecimiento de los partidos políticos, la participación plena y activa de la ciudadanía en general.
Los hechos recientes han ido descubriendo la  precariedad de estas características, somos testigos como el Congreso de la República con una agresividad inusual amparada en la mayoría fujimorista y sus aliados, ataca violentamente al Ministerio Público a través del Fiscal de la Nación. También pretende vacar a los “incómodos” miembros del Tribunal Constitucional. Le muestran sus fauces al Presidente de la República amenazándolo  con la vacancia presidencial por “incapacidad moral”. Q tal paradoja el fujimorismo hablando de incapacidad moral.

El gran actor no es el Congreso de República en sí, sino los Congresistas que lo conforman. Aquí debemos poner todos los reflectores para diferenciar el trigo de la paja, con el objetivo de no generalizar. Veamos cómo llegaron a ser nuestros representantes, así como su agenda parlamentaria, el arrastre del candidato presidencial, sus gastos de campaña y su declaración ante la ONPE y su actuación congresal. En mi condición de Presidente de Acción Popular, tengo el deber moral, ideológico y partidario de deslindar públicamente con el accionar de la bancada.
Hay muchos parlamentarios que están bajo la lupa por su vida personal más que por su labor congresal, están bajo sospecha de lavado de activos, por haber falsificado certificados de estudios, porque les han quitado el título universitario, tráfico de influencias o denunciados por conflictos de intereses, estos deberían estar fuera del Congreso, sin embargo son blindados por la Comisión de ética. 
La luz de los reflectores también debería llegar a los empleados de los despachos congresales,  así veremos la calidad de los congresistas. Qué podemos pensar de los congresistas que en sus despachos tienen gente de dudosa reputación, que han estado con requisitoria por la justicia, o que han purgado condena por actos de corrupción, que han sido denunciados por maltratar mujeres, es decir violencia familiar. Que sus empleados en lugar trabajar por el interés nacional lo hacen por el interés personal, que queman horas en las redes sociales agrediendo e insultando a los adversarios de sus ocasionales jefes.     

Inspirado en él viejo adagio que dice: “De tal palo tal astilla”, digo: “De tal Congresista tal empleado”. Si vemos a un empleado con antecedentes penales, judiciales, policiales, hostil, ocioso, que usa los recursos del Estado para perseguir a sus adversarios políticos sean o sean militantes de su partido, vemos pintado en él al Congresista de la República que lo contrató.
La interrogante es. ¿Con estos congresistas y sus empleados, podemos tener un Congreso de la República serio?. La respuesta fluye de manera automática, No. ¿Qué hacer? En primer lugar impulsar vía referéndum una reforma electoral que permita consolidar una clase política comprometida con el desarrollo del Perú. Poner topes al gasto de campaña electoral, no se justifica gastos millonarios, cuando se quiere servir al pueblo. Reformar la constitución de la República y cambiar el Reglamento del Congreso. La elección de los congresistas debe ser en segunda vuelta. Limitar la publicidad radial, televisiva, escrita, los paneles. Exigir que los candidatos al Congreso tengan una agenda parlamentaria y en función de ello fiscalizar su actuación. Prohibir la reelección inmediata de los congresistas. Pasar la comisión de ética a un observatorio ciudadano, recordemos “otorongo no come otorongo”.

Con justificada razón la calle abiertamente grita: “Este Congreso no me representa”. Es que este está de espaldas del pueblo peruano, que sufre las inclemencias de una economía que crece solo para los de arriba, que el famoso “chorreo” sigue vigente. La generación de empleo digno es una ilusión, que la impunidad consolida el reino de la corrupción. La juventud honesta y trabajadora, debe surgir como el ave Fénix en rescate de la patria grande y de los grandes sueños de un pueblo que sufre, que llora pero que nunca se rinde.

lunes, 19 de marzo de 2018

La revolución del crédito

Por: Mesías Guevara Amasifuen

En política siempre se toman decisiones fuertes y con mucho impacto, en especial cuando se quiere lograr cambios reales en la conducción del gobierno, para ello se requiere tener las cosas claras y valentía. Cuando Fernando Belaunde Terry, asumió la presidencia de la república, lo hizo con mucha claridad, expresado a través de una propuesta de gobierno en los diversos sectores como educativo, agrario, energético, vivienda, tecnológico, universitario, justicia, marítimo, aéreo,  viabilidad y otros aspectos que cambiaron la gestión pública. Para ello tuvo visión y valentía para enfrentar la gran oposición que tuvo en el congreso de la República, integrada por la alianza APRA-UNO. Belaunde, cuando fundó Acción Popular lo declaró Nacionalista, Democrático y revolucionario. Un nacionalismo sin llegar al chauvinismo, democrático expresado a través de la libertad de expresión y una revolución sin balas pero si con picos y palas. En esencia Belaunde fue un gran reformista, cuyos actos permitieron la modernización del Estado con el objetivo de establecer una sociedad donde haya oportunidades para todos.
Una de las propuestas de Belaunde fue consolidar la revolución del crédito y realizó las siguientes acciones, Creó el Banco de la Nación, creó el Banco de Materiales, separó del directorio del Banco Central de Reserva a gerentes de la banca privada. Recordemos que antes de la existencia del Banco de la Nación, los impuestos eran recaudados por recaudadores que luego eran depositados en la banca privada y cuando el gobierno quería hacer una obra pública estos le prestaban ese dinero con los intereses respectivos. Todos sabemos que la política monetaria lo dicta el BCR, antes del gobierno de Belaunde, algunos miembros del directorio pertenecían a la banca privada, es decir eran juez y parte, estos fueron separados.  Belaunde decía: “Hay que hacer propietarios a los desposeídos” y fundo el banco de materiales.

El crédito es fundamental para dinamizar la economía e implementar diversos proyectos de desarrollo y productivos. En la actualidad so pretexto que estamos en una economía de mercado,  ante el amparo de la ley de banca y seguros se ha establecido un sistema financiero insano con espíritu usurero y agiotista, el costo de capital es uno de los más altos de la región. El crédito en sus diversas modalidades tiene variada tasa de interés, es decir el crédito personal, tarjetas de crédito, hipotecario y capital de trabajo. Cuando se cuestiona las altas tasas de interés, argumentan que se debe al riesgo país y al perfil del prestatario, en cierto modo tienen razón, incluso debemos tener en cuenta la tasa Libor y Prime Rate, podemos revisar diversos factores pero nunca podrán justificar el alto costo de capital. La banca privada en su mayoría perteneciente a grupos internacionales, han convertido al mercado de capitales en una forma de colonialismo financiero.
Los agricultores, ganaderos, la pequeña y mediana empresa en general, no tienen acceso a un crédito que les ayude a consolidar su proceso productivo, ellos necesitan adquirir insumos, maquinarias para poder desarrollar su actividad empresarial. Se requiere con urgencia que COFIDE no solo sea de segundo piso. El gobierno nacional debe establecer una nueva revolución del crédito, con una intervención de fiscalización y evitar que no se formen monopolios. Algo similar ocurre con las aseguradoras.

El Ejecutivo y el Congreso de la República deben impulsar una nueva revolución del crédito, para que convierta en el nervio central de la actividad económica de nuestro país, que sea aliado de los productores y ciudadanos en general, para ello con valentía deben establecer un nuevo orden legal. Deben cambiar la ley general de banca y seguros. Esperemos que el Presidente de la República y sus ministros, en especial la Presidenta del Consejo de Ministros y la titular del Ministerio de economía y Finanzas, tengan la valentía y el compromiso con el pueblo peruano para cambiar el sistema financiero.

 

 

Hacer Política en el Perú

Por: Mesias Guevara Amasifuen

La política es una de las actividades humanas más importantes. Pensadores universales como Aristóteles, afirmaban que el “Hombre es un animal político”, otros definían a la política como “el arte de gobernar” o “el arte de servir”.  En realidad constituye un instrumento que da la posibilidad de resolver problemas  y consolidar proyectos de desarrollo, en busca del bienestar social.
Por el hecho de ser un acto humano, esta plagada de virtudes y defectos, los defectos se imponen porque estamos inmersos en una sociedad cuyas instituciones son débiles, de allí que hacer política en el Perú constituye una de las actividades más sacrificadas y muchas veces envueltas en sospechas de corrupción con aires violentos. A pesar que hay personajes paradigmáticos como Fernando Belaunde Terry, Valentín Paniagua Corazao, Victor Raúl Haya De La Torre y José Carlos Mariátegui, que nos enseñaron que la política es una tarea noble, hay miles de peruanos  de buenas costumbres que se alejan de ella.

Hacer política en el Perú, es una actividad difícil sobre todo cuando se hace orientado por los nobles ideales y las virtudes humanas más elevadas como la justicia, la libertad y la solidaridad.  Trae intranquilidad a la familia y se pierde la privacidad. Al interior del partido político donde se milita surgen adversarios más feroces que los externos, estos actúan sin límites en el ataque mordaz y alevoso, tejen historias y difaman con facilidad increíble.  El escenario se vuelve más violento cuando se niega ingresar a su círculo vicioso y en “Democracia” eres perseguido, por sicarios y mercenarios que actúan motivados por trabajar en algún despacho congresal o por el estímulo económico venido de algún empresario educativo, hoy muy de moda por su participación activa en la manipulación y distorsión de la política. Estos manipuladores tienen pellejo de cerdo y capacidad para mimetizarse más ágil que un camaleón, para ello usan a sus socios que tienen en ciertos medios de comunicación.
Consideran peligroso para ellos y su círculo cercano a los que hacen política con principios. Sus actos son muy parecidos a la de alguna dictadura tercermundista, que critican con elocuencia.  Hacen uso y gala de su fuerza para que los principales medios de comunicación lo silencien, procuran desaparecerlo del escenario político y ellos con actitud cínica reciclarse con cara de no fui. Buscan cerrarle el paso en el aspecto laboral con el objetivo de asfixiarlo económicamente.

Hay quienes actúan con espíritu feudal, en pleno siglo XXI creen que el apellido y la procedencia, es importante para hacer política, para ellos si no se tiene apellido con tradición y eres provinciano, no hay lugar en la política nacional. Es un pecado enfrentarse a quienes se consideran herederos naturales de grandes líderes y más cuando se le gana el liderazgo en un alto cargo de la dirigencia partidaria.  Anteponen el poder del dinero al del conocimiento y a las buenas costumbres. La mentira sobre la verdad, la vanidad sobre la humildad. Para ellos el tener solvencia moral, sensibilidad social y capacidad profesional es banal, no es primordial. Sienten felicidad y premian a los que les rinden pleitesía y son capaces de insultar y agredir en su nombre. Su pragmatismo reemplaza la praxis política que se sustenta en los principios éticos y morales. En épocas electorales las dádivas sustituyen a las ideas y a las propuestas  de desarrollo. Descalifican al que no tiene dinero. Para hacer política en el Perú te exigen dinero sin importarles su procedencia. Al final los partidos políticos se han convertido en simples etiquetas.

Los “poderosos” se sustentan en la combinación del poder político, el dinero y acceso a los medios de comunicación. A esa fuerza oscura, “el político peruano no contaminado” tiene que enfrentar, esa fuerza tiene la capacidad de manejar y presionar a las instituciones del sistema electoral como el JNE y la ONPE, de ser necesario el sistema de justicia. ¿Qué hacer? ¿Arriar las banderas democráticas y las buenas costumbres? NO. Por coherencia debemos participar de manera activa, para impulsar la participación plena de la ciudadanía, usar los medios alternativos de comunicación, sentir los problemas de nuestra sociedad y plantear soluciones, ser diferentes y enarbolar la transparencia y la honestidad. Impulsar las reformas electorales y lograr que la juventud participe activamente sin vender su conciencia por unas cuantas monedas.  Hacer Política en el Perú es difícil, sin embargo urge participar en ella, así sintamos el aliento frio e inmundo de la codicia y la maledicencia en nuestra espalda. Sigamos a paso firme, con la fuerza de nuestro carácter hasta alcanzar el éxito e iluminemos a nuestra patria con la luz del amor, paz, fe y esperanza.  Adelante!!

La falta de institucionalidad: El Cáncer del Perú

                                      
Por: Mesias Guevara Amasifuen

Estamos cerca al bicentenario de nuestra vida republicana, a lo largo de estos años hemos transitado entre dictaduras militares y cívico- militares, también hemos acudido a las urnas para elegir a nuestros gobernantes. Sin embargo hasta la fecha no hemos sido capaces de sentar las bases para establecer un proyecto de desarrollo nacional que contemple una visión de futuro que sea compartida por todos los peruanos.
Grandes males nos aquejan e impiden que caminemos rumbo al tan ansiado progreso, males que están en el sistema y en el inconsciente del ciudadano. Uno de esos males es la falta de institucionalidad y podemos afirmar que es el cáncer del Perú. Ha construido un círculo vicioso que hace que lo imperfecto funcione perfectamente.

La falta de institucionalidad hace que las instituciones tutelares del Estado, sean débiles y no garanticen la gobernabilidad y estabilidad jurídica de nuestro país. Impacta de manera negativa en contra de la competitividad, engendra la impunidad y ésta a la corrupción.  Nuestras instituciones se han convertido en veletas del viento negativo provocado por el mal uso de la política y presión de las fuerzas  mediáticas y fácticas. Encuentra apoyo en cierta prensa.
Muchas veces esto se debe porque las personas que dirigen las instituciones han sido designadas por el poder político, de allí su dependencia. Le deben un gran favor.  Hay una minoría que controla el sistema de justicia, el sistema electoral, el sistema financiero y el gobierno en general. Esa minoría está distribuida en diferentes fuerzas políticas, aparentan ser adversarios pero en el fondo están juntos defendiendo el sistema corrupto, haciéndose pasar por caballeros carismáticos y de amplia sonrisa.

Con frecuencia vemos la actuación de ciertos personajes que actúan con un pensamiento feudal, hacen las siguientes preguntas: “’¿Sabes quién soy yo?”, “¿Sabes con quién te estás metiendo?”. No respetan a la autoridad policial, fiscal y judicial, menos al ciudadano de a pie. Creen que el Perú es su chacra donde imponen su voluntad e interés personal, para ellos el interés nacional no existe. Sólo confían en la fuerza del dinero con la cual compran conciencias y votos. Contratan mercenarios para que hagan el trabajo sucio y demolición de sus eventuales adversarios, o simplemente a los que consideran sus obstáculos.
La falta de institucionalidad hace que no haya una adecuada administración de justicia, y eso se refleja en afirmaciones como en la que una persona le decía a otra: “Si quieres enjuíciame, no tengo miedo porque en el Perú los juicios duran como mínimo cinco años”.  Este cáncer está en la academia, en las empresas en los municipios y en los gobiernos regionales.

Causa curiosidad escuchar al gobierno decir que están impulsando el ingreso del Perú a la OCDE, pero los esfuerzos por consolidar la reforma y modernización del Estado, son muy débiles.  En la actualidad se vienen haciendo las mismas cosas  con los mismos procesos, consolidando la ineficiencia en el uso de los recursos. La inversión pública asignada a los diversos niveles de gobierno son grandes, pero en algunos casos el nivel de ejecución es muy bajo y en otros simplemente son mal gastados, al final el gasto existe pero la obra no. La falta de institucionalidad consolida el famoso “diezmo”. Hace que personajes con antecedentes penales y sin haber concluido sus estudios secundarios aparezcan limpios y con títulos universitarios. Lo más grave estos resultan elegidos congresistas de la República a pesar que existe la famosa “Ventanilla única”, que es administrada por el JNE. Sospechemos de los políticos que son valientes con los sindicados como corruptos, pero son cobardes con el sistema corrupto: llámese malos jueces y malos fiscales, porque al final terminan pactando con ellos.
La falta de institucionalidad hace que la ONPE no pueda sancionar como corresponde a los partidos políticos que no han declarado sus gastos de campaña de manera adecuada y transparente. Mucho del dinero que financia campañas políticas procede de dudosa procedencia. La falta de institucionalidad premia al funcionario incapaz y consolida la famosa “silla giratoria”, el sistema los convierte en sus peones.

Los hombres y mujeres de bien, debemos impulsar las reformas necesarias para consolidar la institucionalidad de nuestro país, esto  se inicia con una buena educación, donde nuestra prole entienda que no puede vender su conciencia y su alma, por unas cuantas monedas. Y lo importante es que participemos en política, no podemos  dejar nuestro futuro en manos de personajes que no tienen las credenciales morales y profesionales. Urge que luchemos contra el cáncer del Perú: La falta de institucionalidad.

 

Alerta: Troyanos En La Gestión Pública

                                                 
Por: Mesias Guevara Amasifuen

En el argot popular escuchamos decir: “La historia se repite” y no se equivocan, muchos momentos se repiten en lugares, tiempos  y circunstancias distintas. Hay un hecho  muy conocido de la historia universal, me refiero “al caballo de Troya”. Recordemos como Ulises (Odiseo) se las ingenió para cruzar las murallas inexpugnables de Troya,  construyó un inmenso caballo de madera donde introdujo a su ejército y lo cedió como regalo al rey Priamo en señal de paz, una vez dentro de la ciudad los soldados salieron del caballo, realizando un ataque sorpresa, doblegando de esa manera al ejército troyano. Esa estrategia militar se ha convertido en un paradigma, aplicado en la época actual en diversos escenarios. En el mundo informático hay robots conocidos como troyanos, que de manera remota se insertan en las computadoras para husmear y extraer información.
En la gestión pública también encontramos troyanos que han sido colocados de manera estratégica por ciertos grupos de poder en alianza con malos funcionarios públicos, y los llaman “tecnócratas”, muchos de ellos han cursado estudios superiores en prestigiosas universidades del Perú y del extranjero, se caracterizan por no tener escrúpulos. Algunos han trabajado para grupos empresariales con esencia mercantilista, los ejemplos más notables se dan en el sector minero, energético, financiero y telecomunicaciones. No es malo haber trabajado en empresas multinacionales, lo malo está en que sus acciones no responden al interés público.

Muchas normas y reglamentos legales emanados desde los ministerios, son elaborados  por los troyanos a imagen y semejanza de sus “colocadores”. Cuando ocurren conflictos sociales acompañados  con reclamos violentos en busca de una explicación, los troyanos que fungen defensores del Estado, salen a decir que todo está orden, es decir de acuerdo a las normas que ellos en su momento han preparado. 
 Los troyanos tienen una capacidad impresionante para mutar y transitar por distintos ministerios y permanecen gobierno tras gobierno. Forman parte de una burocracia dorada bien remunerada, y ubicados en puestos de alta jerarquía de la gestión pública. Conocen el arte camaleónico que les permite mimetizarse. Por otro lado tienen una gran capacidad para participar en la silla giratoria, cambian posiciones entre el gobierno y la empresa privada de manera rápida y natural. Los troyanos están en estrecha relación con el lobby.

Los troyanos actúan en contra sentido de la necesidad de formar una burocracia profesional y honesta, para que coadyuven esfuerzos en la dinamización y gestión eficiente de los recursos del Estado. Tener una burocracia comprometida con el desarrollo del país, es un desafío de los gobernantes, debe convertirse en una política de Estado y establecer un paradigma  que tenga como centro el ciudadano.
Los sistemas de control y fiscalización del Estado, deben identificar y expulsar del gobierno a los troyanos. La carrera pública, debe ser reformada y orientada por los principios de la transparencia, eficiencia y sensibilidad social. Así como existe un antivirus para combatir a los troyanos informáticos, debemos ser capaces de consolidar el gobierno y en especial los servicios públicos a través de la transformación digital.

Nuestros servidores públicos deben estar altamente comprometidos con el desarrollo del país, urge cambiar las creencias y valores, para establecer una nueva cultura organizacional. Considero que los servidores públicos deben tener como mínimo tres características: Capacidad profesional, solvencia moral y sensibilidad social. Y deben estar alertas de los troyanos, cuyos actos deshonran a la burocracia, por ello es necesario el deslinde público. Los servidores públicos deben sentir que están colaborando con el bienestar social.
El gobierno  desde la visión de dirección estratégica de recursos humanos, debe diseñar un plan que permita desarrollar el talento de todos los servidores públicos para alcanzar un alto rendimiento de desempeño, generando valor para todos los peruanos.

¿Conocimientos? ¿Cómo Se Come?

Por: (*) Mesías Guevara Amasifuen

Era un día soleado y agradable. Entre las ramas de un árbol estaba un mono que disfrutaba del aparente momento apacible, el mismo que fue interrumpido por su amigo el zorro, que ocasionalmente pasaba por allí. El mono inquieto y curioso establece el dialogo, inquiriéndole: ¿Qué haces? ¿ a dónde vas?. El zorro haciendo gala de su astucia le responde voy adónde tú no puedes ir. El mono ve al zorro que entre sus manos lleva una bolsa, y le pregunta por el contenido de ella. El zorro le respondió: Mono, eres ignorante para que entiendas, lo que llevo en la bolsa, así que deja de preguntar y sigue comiendo

tu plátano. Muy perseverante el mono insistió en saber que había en la bolsa, a tal punto que convenció al zorro, que con aire de autosuficiencia le respondió: en la bolsa llevo conocimientos. ¿Conocimientos?, respondió el mono, y eso, ¿cómo se come? agregó. El zorro con tono altanero le dijo: Contigo estoy perdiendo el tiempo, nunca aprenderás. Cuando estaban en plena discusión, se presento un feroz Tigre que estaba hambriento, y cogió del cuello al pobre zorro. El mono atemorizado no sabía qué hacer, por su mente se cruzó la idea de bajar del árbol para ayudar al zorro, pero notó que de hacerlo su integridad física también estaría en peligro. Entonces solo decidió arengarlo, gritando: Zorro, Zorro, usa tus conocimientos. El Zorro, no los podía usar porque los tenía muy seguras en la bolsa, al final fue devorado por las fauces de la fiera. ¿Cuántos de nosotros somos como el Zorro?. Que hemos adquirido muchos conocimientos y no los utilizamos de manera adecuada.

En esta pequeña historia encontramos la palabra conocimiento. Palabra cuya definición ha intrigado a algunos de los grandes pensadores mundiales, desde Platón hasta Popper, sin llegar a un consenso.

La literatura sobre el análisis y la dirección del conocimiento señala características relevantes en la utilización del conocimiento dentro de la empresa. Machlup (1980) identifica trece "elementos del conocimiento", incluyendo: conocer, estar familiarizado con, saber, acordarse, recordar, reconocer, distinguir, comprender, interpretar, ser capaz de explicar, ser capaz de demostrar, ser capaz de hablar de y ser capaz de interpretar.

Machlup también identifica cinco "clases de conocimiento": conocimiento práctico, conocimiento intelectual (abarcando el científico, humanístico y cultural), conocimiento para pasar el tiempo (noticias, cotilleos, historias y cosas por el estilo), conocimiento espiritual y conocimiento superfluo (no deseado).

El conocimiento explícito se transmite por comunicación, siendo la facilidad de  comunicación su propiedad fundamental. El conocimiento tácito se transmite a través de su aplicación. Si el conocimiento tácito no se puede codificar y sólo se puede observar a través de su aplicación y adquirir a través de la práctica, su transferencia entre la gente es lenta, costosa e incierta (Kogut y Zander, 1992).

 La distinción crítica entre ambos tipos de conocimiento radica en la transferibilidad y los mecanismos de transferencia entre los individuos a través del espacio y a través del tiempo. En el contexto turbulento que nos toca vivir somos conscientes que estamos transitando de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento. La sociedad del conocimiento se caracteriza porque el capital es el saber, el mundo es digitalizado con un creciente uso de la tecnología informática, en la que la información viaja a la velocidad de la luz, hay una globalización de la economía, los lideres a nivel mundial son permanentemente retados por los cambios, el trabajo es en equipo y a la vez compartido, la protección del medio del ambiente se ha convertido en un gran desafío.

En la sociedad hay millones de personas que han sido excluidos, y otros auto excluidos, que asumen comportamientos muy parecidos a la del mono o a la del zorro. El primero no sabe que es y para qué sirve el conocimiento, mientras que el segundo sabe lo que es, pero no sabe utilizarlo. Cabe resaltar que es necesario estar permanentemente generando conocimientos y sobre todo saber utilizarlo.

La conquista del Perú por los peruanos

Por: Mesías Guevara Amasifuen

Fernando Belaunde Terry, estudioso de la realidad nacional, viajero incansable. Peregrinó por las entrañas del Perú profundo y de su historia, en busca de enseñanzas. Recorrió pueblo por pueblo se fue a aprender y no a enseñar. En función de ese aprendizaje. Formuló la tesis: La Conquista del Perú por los peruanos. Inspirado en el Perú milenario, redescubrió para el Perú contemporáneo, tradiciones que sustentan su Tesis, tales como: La tradición vial, la tradición hidráulica, la tradición planificadora y la ayuda mutua.
El peruano antiguo desarrolló una conciencia geográfica, que se enmarca en la corriente voluntarista. Buscó humanizar el territorio, no permitió que la geografía agreste determine su conducta. Con mucha sabiduría construyó grandes vías de comunicación que eran mejores o iguales que las de los romanos. Desarrollo sistemas de irrigación con un majestuoso sistema hidráulico, en Ica están los acueductos de Nazca y sus galerías filtrantes así como el canal de la Achirana. En Lambayeque el canal de Raca Rumi. En Cajamarca el canal de Cumbemayo. En Cuzco el sistema de Tipon. Planificó y ordenó su territorio,  dedicó a la agricultura, a las ciudades y templos donde resalta la arquitectura. A través de la ayuda mutua consolidó la virtud de la solidaridad, lo cual le permitió enfrentar con éxito la agresividad de un territorio agreste. Belaunde recoge esas enseñanzas y las redescubre para el Perú actual, señalando el camino a seguir.

Sobre la tesis de la conquista del Perú por los peruanos podemos desarrollar un modelo económico propio al que le podemos llamar: La Economía Nacional de Mercado. Fernando Belaunde Terry, nos dejó la tarea de consolidar el mestizaje de la economía. Y no olvidemos “la revolución azul”, que deriva en la gestión estratégica de nuestro mar.
De esta tesis han surgido: El programa nacional vial,  construyendo caminos como la longitudinal de la sierra y la marginal de la selva. Se han construido grandes reservorios y cientos de kilómetros de  canales de irrigación, con el objetivo de “teñir de verde el arenal”, se planificó el desarrollo del Perú a través de la construcción de viviendas, puertos, aeropuertos, hidroeléctricas y líneas de transmisión eléctrica. Se promovió el programa nacional de cooperación popular, constituyendo un instrumento para el fomento del desarrollo rural.

La tesis sigue vigente, en pleno siglo XXI las carencias continúan, por lo tanto no es válido hablar de “la reconquista del Perú por los peruanos”. Hay “un acumulador de información” que sin ningún sustento doctrinario, pretende distorsionar la tarea que nos ha legado Fernando Belaunde Terry. La conquista del Perú por los peruanos no es un slong electoral, es una tesis que encierra una filosofía, que redescubre para el Perú actual la sabiduría del Perú milenario. Es todo un programa de desarrollo, que sumado a los principios y valores, encontraremos el progreso de nuestros pueblos. Mantengamos su esencia, no permitamos su distorsión.