Por: Mesias Guevara Amasifuen
En el argot popular escuchamos
decir: “La historia se repite” y no se equivocan, muchos momentos se repiten en
lugares, tiempos y circunstancias
distintas. Hay un hecho muy conocido de
la historia universal, me refiero “al caballo de Troya”. Recordemos como Ulises
(Odiseo) se las ingenió para cruzar las murallas inexpugnables de Troya, construyó un inmenso caballo de madera donde
introdujo a su ejército y lo cedió como regalo al rey Priamo en señal de paz,
una vez dentro de la ciudad los soldados salieron del caballo, realizando un
ataque sorpresa, doblegando de esa manera al ejército troyano. Esa estrategia
militar se ha convertido en un paradigma, aplicado en la época actual en
diversos escenarios. En el mundo informático hay robots conocidos como
troyanos, que de manera remota se insertan en las computadoras para husmear y
extraer información.
En la gestión pública también
encontramos troyanos que han sido colocados de manera estratégica por ciertos
grupos de poder en alianza con malos funcionarios públicos, y los llaman “tecnócratas”,
muchos de ellos han cursado estudios superiores en prestigiosas universidades
del Perú y del extranjero, se caracterizan por no tener escrúpulos. Algunos han
trabajado para grupos empresariales con esencia mercantilista, los ejemplos más
notables se dan en el sector minero, energético, financiero y
telecomunicaciones. No es malo haber trabajado en empresas multinacionales, lo
malo está en que sus acciones no responden al interés público.
Muchas normas y reglamentos
legales emanados desde los ministerios, son elaborados por los troyanos a imagen y semejanza de sus “colocadores”.
Cuando ocurren conflictos sociales acompañados con reclamos violentos en busca de una
explicación, los troyanos que fungen defensores del Estado, salen a decir que
todo está orden, es decir de acuerdo a las normas que ellos en su momento han
preparado.
Los troyanos tienen una capacidad
impresionante para mutar y transitar por distintos ministerios y permanecen
gobierno tras gobierno. Forman parte de una burocracia dorada bien remunerada,
y ubicados en puestos de alta jerarquía de la gestión pública. Conocen el arte
camaleónico que les permite mimetizarse. Por otro lado tienen una gran
capacidad para participar en la silla giratoria, cambian posiciones entre el
gobierno y la empresa privada de manera rápida y natural. Los troyanos están en
estrecha relación con el lobby.
Los troyanos actúan en contra
sentido de la necesidad de formar una burocracia profesional y honesta, para
que coadyuven esfuerzos en la dinamización y gestión eficiente de los recursos
del Estado. Tener una burocracia comprometida con el desarrollo del país, es un
desafío de los gobernantes, debe convertirse en una política de Estado y
establecer un paradigma que tenga como
centro el ciudadano.
Los sistemas de control y
fiscalización del Estado, deben identificar y expulsar del gobierno a los
troyanos. La carrera pública, debe ser reformada y orientada por los principios
de la transparencia, eficiencia y sensibilidad social. Así como existe un
antivirus para combatir a los troyanos informáticos, debemos ser capaces de
consolidar el gobierno y en especial los servicios públicos a través de la
transformación digital.
Nuestros servidores públicos
deben estar altamente comprometidos con el desarrollo del país, urge cambiar
las creencias y valores, para establecer una nueva cultura organizacional. Considero
que los servidores públicos deben tener como mínimo tres características:
Capacidad profesional, solvencia moral y sensibilidad social. Y deben estar
alertas de los troyanos, cuyos actos deshonran a la burocracia, por ello es
necesario el deslinde público. Los servidores públicos deben sentir que están colaborando
con el bienestar social.
El gobierno desde la visión de dirección estratégica de
recursos humanos, debe diseñar un plan que permita desarrollar el talento de
todos los servidores públicos para alcanzar un alto rendimiento de desempeño,
generando valor para todos los peruanos.

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