En Colasay un distrito hermoso y
acogedor, di mis primeros pasos, de allí nos mudamos a la pujante y hermosa
Jaén, donde estudié la primaria. Al concluir esta etapa escolar, mis padres
decidieron que mis hermanos y yo deberíamos estudiar la secundaria en Chiclayo,
porque habían decidido que mi formación sea técnica, y fue así como estudié en
el Politécnico Pedro A Labarthe y en la
ESEP Militar Elías Aguirre, donde me gradué como bachiller en mecánica de
producción.
Les confieso que el cambio
cultural y ambiental de Jaén a Chiclayo, fue dramático y agresivo, culturas
distintas, amigos diferentes, lejos de los primos y amigos de barrio. El trato
también era distinto. Los ataques e insultos eran frecuentes, a menudo en alguna riña o cuando querían
molestarme, me gritaban Serrano!. La furia del sonido que transmitía el grito,
me aturdía, me desorientaba y sentía que buscaban intimidarme o avergonzarme,
no entendía.
Conforme fui creciendo, fui
entendiendo los desencuentros culturales que hay entre la costa, la sierra y la
selva. Y que el vulgo tiene la creencia que cuando quiere insultar o
desacreditar a su ocasional víctima, en especial si es de procedencia andina, le puede gritar ¡serrano¡.
Al estudiar la historia del Perú antiguo, encontramos que de los andes proviene
una gran filosofía, aportes culturales, imponentes obras arquitectónicas, inteligentes
obras de ingeniería, fecunda actividad agrícola, espectaculares caminos viales,
inigualables obras hidráulicas y formas de trabajar con esencia de hermandad. Además
nos legaron grandes enseñanzas éticas que hoy hacen falta para hacer patria, la maestra del ayer le dice al Perú moderno:
No seas ocioso ladrón ni mentiroso.
Ahora cuando me dicen serrano, no
me incomoda al contrario siento orgullo de tener en mis venas sangre
cajamarquina, no hay espacio para la vergüenza o el efecto intimidatorio. Resulta
inspirador ver como en el Perú antiguo eliminaron el hambre de sus tierras, que
fueron capaces de enfrentar la geografía agreste con caminos que eran iguales o
mejores de los romanos, como usaron la ingeniería hidráulica para calmar la sed
de ciudadanos habitantes en plenos desiertos. Ver a al sistema hidráulico como el Tipon en
Cuzco, el canal de Cumbe mayo en Cajamarca, el Canal de Raca Rumi en
Lambayeque, el Canal de Achirana en Ica, sistemas que hoy la inteligencia
moderna no puede igualar. No olvidemos la tecnología textil y el arte de la cerámica,
que dieron vida y color a sus vidas.
Ni que decir de las grandes
ciudadelas que hoy prestigian al Perú y al peruano, arquitectura espectacular
que encontramos en todos los rincones del Perú.
Los majestuosos caminos del Inca
que cruzaron el Tahuantinsuyo, integrándolo de manera eficiente y eficaz. El
Perú en su concepción geográfica es andino,
los andes besan su costa muy cerca al pacifico. Las culturas antiguas se
relacionaron culturalmente e intercambiaron productos. Muy cerca de Lima
metropolitana estuvieron los Huarochirí y los Yauyos, que de vez en cuando
bajaban a mostrar a la costa su agresividad a los Maranga.
Todos los peruanos somos andinos,
así que no te avergüences cuando te llamen serrano. Siente orgullo del gran
aporte el pueblo andino ha dado al mundo.
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