Al recorrer nuestra región
encontramos grandes necesidades, además de las de infraestructura y la generación
de empleo, aspectos muy delicados como la confrontación entre pareceres, una
gran desconfianza y sobre todo la percepción de la corrupción. Todo eso se
traduce en una absoluta precariedad de nuestra sociedad, expresada a través de
indicadores sociales. Además encontramos a una juventud desencantada, que por
falta de oportunidades emigran a otras regiones.
Frente a esta realidad urge
establecer un nuevo orden regional, basándonos en el acuerdo de gobernabilidad
de la Mesa de Concertación de Lucha Contra La Pobreza, el Plan Regional de
Desarrollo Concertado, las políticas de estado del Acuerdo Nacional y las
tareas del milenio. Para de esa manera mejorar la gestión pública, procurando
una mejor eficiencia en la ejecución del gasto público, modernizando la parte
administrativa e impulsando la transparencia. Los recursos que maneja la región
deben manejarse sin sospecha de corrupción e impulsar los proyectos desarrollo.
La modernización no debe estar
exenta de contar con personal administrativo altamente calificado, con solvencia
moral y sensibilidad social. Deben entender que su deber es servir al ciudadano
y tienen que dar lo mejor de sí y servir con honor. Es imperativo que se
destierre el sectarismo, la apertura es necesaria para poder contar con los
mejores profesionales, para formar equipos de alto rendimiento. Con madurez se
debe incorporar profesionales capacitados y honestos sin mirar el color de su
camiseta política.
En esa línea también es necesario
automatizar los procesos administrativos
a través del gobierno electrónico, y de un sistema de información que nos
permita tener una gestión moderna, transparente y eficiente. Permitiendo
ahorrar recursos tanto del Estado como al ciudadano, porque se disminuiría el nivel de
movilización para realizar las gestiones. Urge desarrollar la digitalización de
los procesos para tener una mejor administración.
En el nuevo orden también es
importante establecer un estrecho nivel de coordinación: Nacional- Regional-
Local. La relación entre el gobierno
regional y el gobierno nacional, debe ser productiva y sin confrontación. El
nacional debe transferir los recursos necesarios para que el gobierno regional,
implemente sus proyectos de desarrollo y que redunden en beneficio de la
comunidad. Los gobiernos municipales y
el gobierno regional, deben articular acciones y no redundar esfuerzos, deben
ser capacees de firmar convenios de apoyo y formar un solo equipo para realizar
las gestiones ante el gobierno nacional. El mecanismo del presupuesto
participativo debe manejarse con
seriedad, responsabilidad y profesionalismo.
El sentido del nuevo orden
regional debe generar confianza, alejar la sospecha de corrupción e impulsar un
gobierno transparente. Establecer una sociedad donde haya oportunidades para
todos. Fomente la participación ciudadana a través de las diversas
organizaciones sociales como las rondas campesinas y urbanas, empresarial y
profesional, agrícolas y ganaderas, juveniles y de la mujer, la cual debe ser
intensa. E invocar a sus líderes para que sus actos y funciones respondan al
interés público.
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