Uno de los indicadores para medir y conocer la realidad
económica y social de nuestra región, es el índice de Competitividad. A su vez nos
permite hacer una comparación con las demás regiones del país, con el objetivo
de tomar decisiones administrativas y establecer políticas públicas. La
competitividad de un país o de una región contempla la institucionalidad, el
entorno macroeconómico y el desarrollo tecnológico, así mismo, la
infraestructura y los aspectos: laboral, salud y educación. Entendiendo la
competitividad como: “La capacidad de una organización de mantener ventajas comparativas que le
permitan alcanzar, sostener y mejorar una determinada posición en el entorno
socioeconómico”.
El Instituto Peruano de Economía (IPE), ha desarrollado el
INCORE-2017 donde cuantifica la posición relativa de las 24 regiones. En el
estudio realizado podemos visualizar que nuestra región se encuentra ubicada en
el puesto 24, es decir, en el último lugar: Es el reflejo de ciertos
indicadores como el analfabetismo que alcanza el 14 % (puesto 23), solo el
32.3% de nuestra población cuenta con estudios secundarios a más (puesto 24).
La modernidad está muy lejos de las instituciones educativas solo el 29.1%
tienen acceso a internet (puesto 20). En rendimiento de lectura es 21.3% (puesto
19).
El salario por empleo nos dice que es S/806 (puesto 23). La
educación de la fuerza laboral es 15.1% (puesto 24). El empleo informal alcanza
el 88.2% (puesto 22). El desempleo juvenil urbano es 15.7% (puesto 21). En
salud encontramos que la cobertura de personal médico alcanza el 5%, (puesto 24).
La cobertura hospitalaria es 1.6% (puesto 20). La desnutrición crónica llega al
20% (puesto 22). Los partos institucionales son el 76.5% (puesto 22). El gasto
de ejecución pública llega al 61.1% (puesto 19). Hogares con Internet 7.3%
puesto 19. Cobertura de electricidad 86.6%, (puesto21).
El estudio realizado mide 45 variables, por el espacio limitado
de este artículo menciono solo alguno de ellos. Esta radiografía de nuestra
región, constituye un reto para todos nosotros, nos reta a desarrollar mejores
propuestas, mejores planes de
gobierno. Urge generar consensos y
desarrollar proyectos productivos que permitan generar empleo digno, impulsando
el desarrollo tecnológico y la cultura de la innovación.
No podemos quedarnos en el lamento y la crítica pesimista, la
sabiduría de un pueblo heroico y guerrero, a través de sus hijos e hijas, debe surgir
para enfrentar con éxito el infortunio. Concertar con las fuerzas productivas,
campesinas, sindicales, rondas campesinas y urbanas, empresariales, profesionales,
universitarias, la juventud y la
ciudadanía en general, es el camino. La conciencia cívica debe desterrar la
corrupción y el mezquino sectarismo. Urge generar consensos sobre la base de las virtudes humanas más
elevadas, como la justicia, la solidaridad y la libertad, acompañadas de los
nobles ideales. De esa manera haremos que nuestra región salga de la injusta
situación en la que se encuentra. El pueblo cajamarquino merece vivir bien y en
armonía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario